Zares sin imperio. Notas sobre las agencias anticorrupción (a propósito de la próxima creación de la procuraduría para altos funcionarios)
Una de las propuestas que más me han llamado la atención del mensaje del Primer Ministro Lerner ante el Congreso es la creación de una procuraduría especial para investigar la corrupción entre altos funcionarios. El ministro de justica, Francisco Eguiguren, anunció que la creación de esta oficina es cuestión de días.
Ni Lerner ni Humala han hecho referencia a un "Zar Anticorrupción" hasta ahora. Tampoco Eguiguren lo ha hecho. Seguramente por el pobre recuerdo que hay sobre las experiencias de esa naturaleza en nuestro país: la primera es la Comisión Nacional Anticorrupción, presidida por Martín Belaúnde, hoy congresista, presidente de la comisión de fiscalización del Congreso y mecánico aficionado. Sin embargo, en rigor, esa entidad, tal como fue creada, carecía totalmente de las funciones y competencias que una oficina anticorrupción requiere, y estaba diseñada para elaborar políticas anticorrupción preventivas y coordinarlas, antes que investigar y perseguir. Por ello, calificar a Belaúnde de "Zar" fue un exceso de los medios, que éste no se esforzó en reparar (y no debe pasarse por alto que también fracasó en su tarea de coordinación). La segunda experiencia es la Oficina Nacional Anticorrupción, dirigida por Carolina Lizárraga, cuyo calificativo de "Zarina" fue un poco más acertado, pues esta entidad tenía entre sus atribuciones, investigar de oficio, recibir denuncias e incluso intervenir en el lavado de activos (además de otras de coordinación y prevención); sin embargo, el apresuramiento en crearla, así como la mínima voluntad política del gobierno para dotarle de recursos y protegerle de los ataques de sus "competidores" (la Contraloría y la Fiscalía), enterraron esta iniciativa a poco de creada.
Volviendo a 2011 y a la propuesta del gobierno, mi impresión es que, en la práctica, quien dirija una procuraduría para altos funcionarios tiene, por fuerza, que asumirse -así no nos guste el titulito- como "Zar Anticorrupción". ¿Por qué?
Robert Klitgaard
Se le suele llamar "Zar" a la figura que dirige una agencia anticorrupción (AAC) con capacidad para investigar a fondo. De acuerdo, el nombre no es consistente con estructuras y valores democráticos, pero da la idea de poder para decidir y hacer. La AAC modelo fue la Comisión Independiente Contra la Corrupción (CICC) de Hong Kong, creada en 1974. La fuente de su reconocimiento se encuentra en que fue capaz de "freir peces gordos", para hablar en los términos de Robert Klitgaard, uno de los principales expertos en este campo. Según Klitgaard, ninguna reforma anticorrupción será percibida como eficiente por la opinión pública si no se logra capturar corruptos de marca mayor, de cuello blanco o responsables de desvíos millonarios.
Peter Godber llevado a Hong Kong/ Fuente: Wikipedia
La CICC logró que se capture, juzgue y sancione al superintendente policial responsable del tráfico de propiedades en Hong Kong , cuyo pase al retiro en la impunidad había generado un escándalo que desató la ira de los ciudadanos poco antes y propiciado la creación de la comisión como respuesta ante las manifestaciones sociales.
Los éxitos de la CICC (que luego fueron limitándose mientras la integración con China avanzaba), no son, sin embargo, la norma entre las AAC, sino excepciones. Un estudio comparativo entre cinco AAC de Africa señala que la extendida percpeción de fracaso de estas entidades se vincula con un diseño institucional improvisado y pobremente ejecutado, en contextos de tensión con el gobierno, con metas ambiciosas y recursos escasos. Para los autores de este trabajo, el ciclo de vida de una AAC viene marcado por las altas expectativas ("zarear" automáticamente a todo jefe de una oficina anticorrupción es un síntoma de ello), pero pronto operan los factores señalados, lo cual repercute en un corte de fondos y pérdida de apoyo, hasta la desilusión de los actores interesados.
La gente de U4 tiene abundantes recursos sobre el tema de AAC, incluyendo, en lenguaje bien sencillito, porqué las AAC fracasan y porqué tienen éxito. Confío en que los chicos buenos en el Ministerio de Justicia ya le estarán echando una mirada antes de lanzar la Procuraduría Especial, para que el próximo encargado de freir peces gordos no sea un Zar o una Zarina sin un imperio sobre el cual imponer su autoridad.